Historia del México Virreinal
NO PASES POR SALAMANCA
Porque te vas a sorprender de su riqueza barroca escondida.
5 de enero de 2023
Quien iba a pensar que ese verso tan distintivo de una de las canciones más conocidas de nuestro país en el siglo pasado y más cantada por mis paisanos guanajuatenses, se iba a convertir en una especie de predicción por no decir maldición o algo por el estilo.
Y es que estoy verdaderamente sorprendido que una de las aportaciones del barroco mexicano se encuentre prácticamente escondido en un templo al que no se le da su verdadera importancia, por lo menos en las últimas décadas, el templo de San Juan de Sahagún en Salamanca, mejor conocido como San Agustín, que gracias a la invitación que me hiciera hace 28 años, en 1995, el Ingeniero Miguel Ángel Cruz (el salvadoreño más mexicano que conozco), les voy a platicar.
Pero ¿por qué es importante? Y ¿por qué no es tan conocido últimamente? Y ¿por qué sí era? Y ¿que tiene que ver José Alfredo Jiménez en todo este rollo? Ya va a empezar el Arqui Arvizu con todo su revoltijo de explicaciones y datos que luego no sabe uno ni que onda, pero pues ¡a ver! ¡A ver Arqui! Venga el relato.
Vamos a empezar por los datos generales y luego los digerimos por partes. El templo se encuentra ubicado en el centro de la ciudad de Salamanca Guanajuato y fue construido entre los siglos XVII y XVIII con una intervención el en XIX y a pesar de que en sus exterior no lo parece, en su interior se encuentra una de las mas puras expresiones barrocas de México y me atrevo a decir que del mundo.
La ciudad de Salamanca se encuentra en el estado de Guanajuato y fue primeramente habitada por grupos pequeños de indios otomíes que comenzaron a establecer estancias de ganado y agrícolas a orillas del Rio Lerma, este me lo contó un compadre mio, e historiador agustino Fray Diego de Basalenque, que casualmente nació en Salamanca España y murió en Charo Michoacán, México.
Ya hemos platicado acerca de los asentamientos humanos que se dan generalmente en zonas donde hay recursos naturales. Por otro lado, a mediados del siglo XVI, recordemos que los españoles cumplían según ellos la misión de llevar la fe a todos los rincones de la Nueva España y por otro lado se hacían de recursos para la corona por medio de las riquezas minerales y fue por eso que en la época virreinal esta ciudad también se encontraba en el Camino Real de la Plata. Los indígenas conocían a esta tierra como XIDOO, voz otomí que significa lugar sobre tepetate.
Fue otro compadre español, el entonces Virrey Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey quien le concedió en 1602 la venia de fundación de la villa y la bautizó de una manera singular para que según sus palabras “se pueble de españoles, conforme a la traza que se diere, una villa que se llame, nombre e intitule Villa de Salamanca, por ahora y para siempre jamás…” Al parecer, la similitud con la ciudad ibérica del mismo nombre lo recibió de origen griego y luego romanizado como “lugar junto al rio”.
O sea que el gentilicio de Salmantinos significa “personas que viven junto al rio”. Aunque se le concedió la merced de la fundación en la fecha mencionada, no fue sino hasta enero de 1603 en que se elige oficialmente a sus autoridades y se formalizó su fundación.
Híjole, estuvo medio cansada esa explicación Arqui y apenas vamos en la fundación. Pues sí, pero aguanten tantito no se desesperen y para que se les quite, les digo que en ese entonces la Villa de Salamanca pertenecía a la provincia de Michoacán. ¡Zas! Pues ni modo, ¡ya que! Bueno, pues resulta que, para llevar a cabo el adoctrinamiento y la administración de los sacramentos, tuvieron que construir una serie de templos, conventos y capillas, para evangelizar a la población.
Los asentamientos más pobres apenas y alcanzaban a tener una pequeña capilla y donde había abundancia, les tocaba grandes conventos. Y como ya habíamos comentado antes, Salamanca quedó cerquita de la ruta entonces le tocó un convento y uno de los más hermosos.
Pero no nos adelantemos, por que resulta ser que también mi compa Basalenque me platicó que ya desde 1563 se había establecido ahí un curato que operó hasta después de la fundación de la villa. También me dijo que en 1609 el Rey Felipe III le concedió a el padre provincial Fray Diego de Ávila las licencias necesarias para fundar cuatro conventos de su orden en el Obispado de Michoacán y como Salamanca estaba recién fundada, dijeron pues ¡ya está! ¡Échale pa´delante! Y se verificó la fundación “con mucha paz de todos”.

En ese entonces nos comenta Don José Guadalupe Romero que había en el curato unos 32 mil habitantes y de ellos la mayor parte era otomí, aunque en la cabecera municipal habitaban apenas 14,000 almas. Aclara que la primera construcción era miserable, todo de adobe y no había lugar mas que para cuatro religiosos. Sin embargo en los años venideros, más o menos por 1641, con el crecimiento de la explotación argentífera (sí se acuerdan que ya habíamos explicado que significa eso ¿verdad? Que había mucha plata). Entonces la provincia llegó a considerar el beneficio público que se avecinaba y decidió construir el convento y la iglesia existentes.
Ahí la llevamos, ya vimos como se fundó la ciudad y el por qué del templo, donde los religiosos mantenían una escuela de primeras letras y también un colegio para aprender filosofía y gramática. Primeramente se levantó el cuerpo del templo con su cúpula y sus torres, así como la portada y el primer claustro. Se nota la sencillez y pesadez y no hay tanto adorno que lo caracterice. Es por eso que al principio comentamos que hay una riqueza escondida, pues desde su exterior no se puede admirar lo que se construye un poco más de un siglo después, en 1761, los muy elaborados retablos de la nave.
¡Ahora sí el Arqui Arvizu ya nos va a hablar de la riqueza arquitectónica de San Agustín! ¿No? No, queridos amigos, antes de abordar ese tema creo que debo hablarles de lo que ya estaba pasando en la Nueva España en ese entonces. Si bien dijimos que Salamanca y el Convento iniciaron en la segunda mitad del siglo XVI y la primera del siglo XVII, ya para estas fechas estamos en pleno siglo XVIII y hay dos factores muy importantes que pueden haber influido: el primero, social, ha crecido una nueva clase social que antes era insípida, “los criollos”.
Los criollos vienen a conformar una clase productiva y consumista que podía hacer todo, menos gobernar, por el simple hecho geográfico de haber nacido en México y no en la península ibérica. Pudo haber sido por la satisfacción de la opulencia que la nueva clase podía pagar por mayordomía, es decir, que todos los bienes vienen de Dios y deben ser usados para su gloria. Y que mejor manera de glorificar a Dios, según los criollos, que con la opulencia religiosa.
El segundo factor es precisamente el económico, ya que desde principios del siglo XVIII la producción de plata en México se incrementó durante todo el siglo alcanzando su pico histórico en 1800. Entonces, si había billetes y una clase social que le gustaba gastar y presumir, pues vamos a terminar de construir el templo y convento con los retablos mas hermosos que podamos, para glorificar al Señor y para que todos sepan que nos está yendo a todo dar.
Ahora sí, vamos a hablar sobre los retablos, pero no se espanten, para lograr describirlos, ocupo unas 100 o 200 páginas y aquí no hay espacio y tiempo para eso.
Como les comenté al inició, recibí una invitación en 1995, cuando estuvimos construyendo la ampliación del Estadio de Futbol Miguel Alemán Valdez (ahora Emilio Butragueño) en un equipo profesional dirigido por el Ing. Julián Malo Guevara y administrado por el Ing. Miguel Ángel Cruz, con quien pasábamos los días enteros y las madrugadas trabajando para lograr que el equipo de fútbol que acababa de ascender a primera división, tuviera donde jugar. En los pocos ratos de descanso que teníamos, nos poníamos a filosofar y a hablar de algo que nos encanta a los dos, la historia.
Y bueno, yo de historia sabía algo, pero relacionada a la arquitectura, por lo que en algún momento coincidimos en que existía, aquí cerquita, un templo barroco equiparable a los europeos, ya que el barroco en México sí es original y muy prolífico. Y como plática cantinera decidimos ir a hacer una excursión al templo designado y leer los retablos con la técnica que menciona en uno de sus libros el Ingeniero Queretano Sarbelio Moreno.
Nada más nos tardamos 28 años en ponernos de acuerdo y por fin, en este 2022 fuimos a recorrerlo y hacer el levantamiento fotográfico, del cual hoy les compartiré algunas imágenes. En fin, próximamente haremos una publicación mucho más amplia en conjunto a ver que les parece.
Pero bueno ¡ya arqui! ¡Platícanos sobre ese tesoro barroco salmantino! Está bien, ya voy, ¡ya voy! Les cuento que, gracias a la riqueza argentífera de la zona, la cercanía del Camino Real de la Plata y la vasta y rica sociedad criolla de aquellos días, se construyeron 11 hermosos retablos barrocos.
El templo tiene una planta de cruz latina amplia, crucero con una gran cúpula y un gran presbiterio. Destacan por su tamaño y contenido los retablos dedicados a Santa Ana, madre de la Virgen María y San José, padre de Jesús. En general son tallados en madera con mucho detalle, columnas, cornisas, telones, predominando la línea curva sobre la recta y en su gran mayoría, cubiertos de fina lámina de oro.
La pintura sobre las bóvedas complementa la ornamentación. Como ya dije antes, es imposible en este espacio lograr una descripción más a fondo, pero hay un detalle, este tipo de retablos son semejantes en forma y estilo a los existentes en el templo queretano de Santa Rosa de Viterbo, más aún que los que hay en los templos de Guanajuato capital. Qué es lo que provoca la similitud o como menciona Luis Serrano, uno ser la extensión del otro.
Así es, esto llamó mucho la atención del Arqui Arvizu y entonces encontró por ahí en un texto de Fátima Halcón, profesora del departamento de Historia del Arte, en la Universidad de Sevilla, donde afirma que el realizador de los retablos del templo agustino de San Juan de Sahagún en Salamanca en 1768, fue el retablista queretano Pedro José de Rojas que siguió la modalidad del retablo “anástilo” que fue usado también una década atrás por Francisco Gudiño y Mariano de las Casas en Santa Rosa de Viterbo en Querétaro.
De lo que se viene a enterar uno, cientos de años después. Total, aquí les comparto algunas de las fotografías para que lo contemplen, no sin antes comentarles que luego en el siglo XIX, tal y como sucedió en muchos otros templos, se sustituyó el Altar Mayor por el actual de estilo neoclásico en piedra, también de mucho valor por supuesto con acabados en hoja de oro.
Bueno y después de todo este rollo, ¿que tiene que ver José Alfredo Jimenez? Sobre la arquitectura, nada, es sólo que nuestro gran canta autor nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, recordado mundialmente por canciones como EL REY, compuso una melodía que es como un himno para los paisanos guanajuatenses, “Caminos de Guanajuato”, en la que relata según leo en el libro “Los orígenes del Canto Popular” escrito por mi gran amigo salvadoreño, Miguel Ángel Cruz, compañero de esta andanza cultural, que el autor y cantante tenía un hermano mayor, Nacho.
Su hermano le pidió a José Alfredo en repetidas ocasiones que escribiera una canción a su estado, a lo que respondía: “Nacho, ten la seguridad de que habrá tiempo para la tierra, pero… ¡Habiendo mujeres tan hermosas!… que espere un poco más… Guanajuato es eterno… Siempre será motivo de inspiración”. Guanajuato es eterno, pero Nacho no y unos meses después, en 1953, falleció en el hospital de PEMEX de la Ciudad de México, causando un dolor profundo en el autor, quien dice que esa tarde escribió Caminos de Guanajuato, con demasiados versos que tuvo que omitir muchos de ellos para que cupiera en el disco como lo pedían los técnicos.
La canción para los que no la conozcan, habla de lo efímera que es la vida qué, “comienza siempre llorando y así llorando se acaba”, afirmando también qué “por eso es que en este mundo, la vida no vale nada”.
Nos comenta en su libro, el Ingeniero Cruz, por qué lo de no pasar por Salamanca, ye es que Nacho su difunto hermano vivió, se casó y tuvo familia ahí, cuando trabajaba en la refinería de Pemex la cual dio un auge económico importante en la segunda mitad del siglo pasado a ese municipio.
Piensa el Arqui Arvizu, de manera muy personal y al que no le parezca, pues que lo critique, que este verso de alguna manera desconocido por el origen “personal” de José Alfredo, trata de persuadir al turista y a la gente que no conoce la región a que no vaya a esta ciudad. Sin embargo, nada tiene que ver con la gente en general, es sólo que “ahí le hiere el recuerdo” a nuestro prolífico cantante de la tierra.
El templo y convento en Salamanca es verdaderamente digno de conocer en persona, para admirar y beber esa abundancia de formas, curvas, representaciones y abundancia barroca.
Estar ahí es como si existiera una voz del mexicano del siglo 18 gritando su religiosidad y su demasía económica. Así, como escribiera Juan Diego Oliva, antiguo cronista de la ciudad e investigador de la UNAM, “A riesgo de contravenir lo que planteó uno de nuestros clásicos abajeños hablando de caminos de Guanajuato, de que “no pases por Salamanca”, aquí te decimos: llégale y pásale, paisano o paisana, “aunque te duela el recuerdo”: el pórtico ya está abierto y te da la bienvenida.”
El Arqui Arvizu se suma y te invita a que vayas a conocer esta exquisita joya barroca de valor mundial. Tómate una selfie y súbela a tus redes con un hashtag #SanAgustinSalamanca y dale popularidad a este maravilloso templo del cual, como ya les dije antes, vendrá un largo escrito de la descripción de sus retablos.
Gracias nuevamente por leer este texto del Arqui Arvizu, quien les desea lo mejor de lo mejor en este año 2023.
Texto Arq. Héctor Arvizu Mancera
Imágenes: Héctor Arvizu Mancera
Fuentes de consulta:
TOVAR Y DE TERESA, R. “Hacia una nueva política cultural”, en: E. Florescano (coord.) El Patrimonio Nacional de México, vol. I. México, CONACULTA – Fondo de Cultura Económica, 2004
https://www.eumed.net/rev/riipac/09/camino-real-guanajuato.pdf
https://portalsocial.guanajuato.gob.mx/sites/default/files/documentos/2010_CEOCB_monografia Salamanca.pdf
https://dbe.rah.es/biografias/33772/diego-de-avila
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-65312020000400599
https://books.google.com.mx/books?id=lzgTAAAAYAAJ&pg=PA1&source=kp_read_button&hl=es-419&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
Don José Guadalupe Romero (1862), “Noticias para formar la Historia y la Estadística del obispado de Michoacán”
https://www.mexicodesconocido.com.mx/casa-de-oro-el-templo-de-san-agustin-en-salamanca-guanajuato.html
https://portalsocial.guanajuato.gob.mx/sites/default/files/documentos/2010_CEOCB_monografia Salamanca.pdf
https://www.cultura.gob.mx/turismocultural/destino_mes/guanajuato/salamanca.html
https://www.gob.mx/cultura/prensa/analizan-importancia-de-la-plata-en-camino-real-de-tierra-adentro
Arcos-cortinaje en la arquitectura barroca novohispana. Arched Drapery in New Spanish Baroque Architecture, Martha Fernández, Universidad Nacional Autónoma de México, México
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