Historia
El nacimiento de Jesús
Todo un mes para festejos. -
Las celebraciones de diciembre, desde la Virgen de Guadalupe, posadas, pastorelas, belenes, árboles de navidad, cena de noche buena, comida de navidad y mil cosas más conforman el espacio de tiempo anual más famoso que el mundo occidental se da en vacaciones y fiestas para celebrar el nacimiento de su representante más famoso, Jesús de Nazaret.
Jesús es el hombre más importante que ha dado nuestro planeta, y tiene la singularidad de ser la base de una religión que con distintas modalidades, abarca Europa y América y algunas otras regiones de otros continentes; sin embargo se distingue de otros fundadores como son: Buda, Mahoma, Confucio, Krisna y otros más, ya que es el único que es identificado como un Dios o igual a la divinidad, mezclados, unidos, hombre y dios, algo totalmente novedoso y que ningún otro hombre ha tenido estas características.
Por eso en la actualidad, tanto su nacimiento como su crucifixión, generan dos temporadas extraordinarias para los cristianos; las fiestas del Solsticio de Invierno; Diciembre y Enero en honor a su nacimiento y la semana santa, que recuerda lo que es su muerte.
Jesús y su Historia.-
Mucha tinta y letras han corrido en torno a la vida de este hombre tan singular; y ha generado más literatura que cualquier otro humano o acontecimiento, pero si nos atenemos a lo que se cuenta de su existencia en escritos de su tiempo, no es mucho lo que se puede encontrar, y tendremos que basarnos principalmente a los evangelios canónicos, que son los más fiables en materia de conocer al Jesús de la Historia.
La importancia del personaje y la Historia de la religión fundada en nombre de Jesús, han trastocado y alterado muchos de los testimonios contemporáneos que hablaron de él, hasta el punto de no saber hasta dónde has sido alterados los escritos con los que contamos en la actualidad.
Entre estos están los mismos evangelios y los hombres contemporáneos que llegaron a decir algo de Jesús, existiendo además una enorme cantidad de literatura conocida como “Los Apócrifos”, que lejos de ayudar a aclarar el problema de la historicidad, la empeoran considerablemente.
Por eso, la mayoría de los investigadores serios, se atienen únicamente a los evangelios y los escritos de historiadores reconocidos contemporáneos de Jesús, como fueron: Josefó, Tácito, Suetonio y algunos otros pocos menos conocidos, que hablaron sobre Jesús; y en general no es mucho lo que puede obtenerse, no tenemos los detalles que todo mundo desea saber y por eso varios redactores como fueron los de los apócrifos, se dieron a la tarea de llenar esos espacios.
Los que escribieron acerca del nacimiento.-
Centrándonos en nuestro objetivo, el nacimiento de Jesús, nuestro abanico de opciones se reduce drásticamente a dos evangelistas que son los únicos en darnos noticias acerca de este hecho, son Lucas y Mateo, que lo hacen de manera muy distinta cada uno, pero que en general ambos tratan de destacar lo mas importante, su genealogía (muy distinta entre los dos), quienes fueron sus padres, el lugar de nacimiento; los hechos sobrenaturales que envolvieron el hecho y que era descendiente de David; pero hasta ahí, ya que ambos cuentas dos historias muy diferentes.
Lucas, nos narra una historia llena de hechos prodigiosos, pero con fondo elementalmente sencillo, con una pareja humilde; María y José, que tienen que viajar de Nazaret a Belén, con el nacimiento de Jesús en una cueva o establo, en un pesebre, con unos pastores que avisados por el ángel, van a visitar al Mesías que ha nacido; y ya después con las visitas al Templo, para la circuncisión del niño y la purificación de María, para finalmente regresar tranquilamente a Nazaret.
Y luego vemos en Mateo otra historia diferente, con una trama verdaderamente palaciega, con la intervención de personajes importantes, en un ambiente de celos y persecución, que termina en un baño de sangre.
Podemos ver la llegad de unos magos de Oriente, que llegan a Jerusalén buscando a un rey; la turbación del rey Herodes el Grande y las estrategias del monarca para deshacerse de este nuevo personaje que pone en peligro su trono, un niño que acaba de nacer en una casa, la visita de estos personajes misteriosos que luego fueron llamados reyes, la búsqueda y persecución de Jesús y la terrible matanza de los niños de Belén, para que finalmente la familia tenga que huir a Egipto.
Estos son de manera muy escueta, los hechos que cada uno de los evangelistas nos cuentan por su parte, encontrando claras y evidentes diferencias de circunstancias, situaciones, hechos y tiempos que no concuerdan.
Para muchos especialistas, les ha sido fácil ensamblar los dos relatos, como si fuera un rompecabezas y obtener una sola historia alimentada de datos de las dos fuentes, dejando a la posteridad una gesta completa a su gusto, donde caben perfectamente ambas situaciones, que es como casi todos la conocemos, sin diferenciar de donde viene cada noticia, si de Lucas o Mateo.
Tenemos así las dos Historias de nuestros informantes Lucas y Mateo, evidentemente que los dos bebieron de distintas tradiciones; ambos evangelios fueron redactados entre el 70 y 80 d.C., y están dirigidos a los gentiles en el caso de Lucas y los judíos en el caso de Mateo.
Aunque no tratan de hacer Historia, son muy útiles y nos ofrecen datos valiosísimos para un historiador, ya que aparecen personajes conocidos, principales de esos tiempos, que nos hacen pensar que los hechos que narran están en un ambiente y lugares terrenales, contemporáneos y por lo tanto creíbles.
En vista de que a mí no me parece correcto mezclar las dos fuentes, salvo algunas excepciones, voy a proceder a comentar por separado primero con los datos de Lucas y luego los de Mateo, los comentarios que me parecen más destacables de cada caso.
Los elementos de Lucas
- El nacimiento de Juan Bautista
- El censo romano ordenado por Augusto
- El traslado de Nazaret a Belén
- Un nacimiento en el pesebre
- La visita de los pastores
- La presentación en el Templo
- El regreso a Nazaret
Los elementos de Mateo
María y José parecen de Belén
Se ve claramente por la forma de redacción de su evangelio, que la pareja de María y José son de Belén, puesto no existe ningún traslado de Nazaret a la ciudad de David, así como tampoco se habla de ningún censo, simple y sencillamente, ellos están en el lugar de la escena desde el principio de la trama.
El personaje principal es José, puesto que es a él a quien se aparece el ángel del señor, ya que María estaba encinta y José pensaba repudiarla en secreto, debido a que no había cohabitado con ella, y es a él a quién también se vuelve a aparecer el ángel para avisarle del peligro que corrían con Herodes, cuando ya había nacido el niño.
Todos pasa en el mismo lugar, Belén, José y María están viviendo ahí desde el embarazo, es en Belén a donde finalmente llegan los Magos de Oriente y donde se produce el baño de sangre de niños inocentes ordenado por Herodes, y no es sino hasta que el ángel le dice a José que huya, cuando la familia sagrada se tiene que desplazar a Egipto.
La familia llega a Nazaret, cuando ya ha muerto Herodes y el ángel le vuelve avisar a José que pueden regresar, ellos pensaban regresar a Belén que evidentemente es el lugar de la familia, pero no lo hacen por miedo a Arquelao, hijo de Herodes y entonces parten a Galilea a Nazaret, donde finalmente se establecen.
La estrella de Belén
Otro de los datos verdaderamente enigmáticos que nos ofrece Mateo, es la famosa estrella de Belén, que ven los magos de Oriente y que les sirve de guía para localizar al Mesías, al Rey de Israel.
Este informe desconcierta a muchos expertos, que al no encontrar una explicación lógica prefieren pensar que se trata de un adorno literario de Mateo, ya que carece de sentido común esa situación y parece más bien ligada a la constante obsesión del evangelista por cuadrar todos los acontecimientos, con las profecías del Antiguo Testamento.
Sin embargo a mi no me parece un dato así de simple, ya que los historiadores de la antigüedad, estaban acostumbrados a relacionar los hechos importantes de los hombres como en este caso es un nacimiento, con fenómenos meteorológicos y no veo porque el caso de Jesús no pueda ser así.
Esta posibilidad, ha dado oportunidad, para averiguar todos los posibles fenómenos astronómicos que pudieron darse entre los años -8 al -4, para poder encontrar la fecha del nacimiento de Jesús, obteniendo un buen numero de teorías.
Entre las más aceptadas tenemos la conjunción de Júpiter con Saturno, que el astrologo alemán Johanes Kepler encontró que se produjo en el año -8 y que pudo haber sido confundida con una estrella.
Los Magos de Oriente, preguntan por un rey
Sin embargo el hecho más desconcertante es la irrupción en escena de los Magos de Oriente, que aparecen con relevada importancia en el relato; ¿Quiénes eran?, ¿Qué significaba ese calificativo de mago?, ¿de dónde venían?, ¿Qué parte de Oriente?, ¿Cuántas eran?, ¿Por qué hicieron el viaje hasta Belén?.
En fin, son muchas preguntas las que surgen con estos misteriosos personajes, que no tienen respuesta, solo podemos plantear algunas posibilidades que nos parecen lógicas, como por ejemplo, que no eran reyes, como actualmente se les reconoce en la actualidad, esta tradición surgió mucho tiempo después, y parece estar respondiendo a uno de los salmos del Antiguo Testamento, más que a la realidad.
Podemos especular que eran conocedores que conocían el arte de la astronomía, que interpretaron la aparición de la estrella como un signo precesor de un acontecimiento importante, el nacimiento de un rey universal, el cual no querían perderse y que probablemente salieron de Persia o Babilonia dispuestos a realizar un viaje hasta Judea, que habría de llevarles algunos meses.
Se puede estar casi seguro que eran tres, debido al número de regalos que ofrecen a Jesús: Oro, Incienso y Mirra, aunque en algunas catacumbas antiguas “las de Domitila” aparezcan siete y en otros lugares aparezcan dos y a veces hasta doce.
Herodes el Grande entra en escena.-
Otro dato que deja mucho que pensar, es la aparición del otro personaje que juega el segundo papel en importancia: Herodes el Grande, Rey de Israel de los años -37 al -4, que queda totalmente desconcertado o turbado como dice Mateo, al saber de la llegada de los hombres de Oriente, que preguntan: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle”.
Como es lógico, esto llamó mucho la atención: “Oyendo esto, el rey Herodes se turbó y con él toda Jerusalén”, nos dice el evangelista, y no es para menos, se trataba de una pregunta increíble, ahí estaba Herodes el Grande que era sin lugar a dudas el rey de los judíos, desde hacía más de treinta años, nos podemos imaginar la sorpresa de todos los que escucharon esa interrogante.
Esta situación provoca que el rey tenga que reunirse con los principales sacerdotes y escribas del pueblo, que son como quien dice convocados a una Junta de emergencia, en donde Herodes les pregunta: “¿Dónde habría de nacer el Mesías, el Cristo” y ellos le responden que en Belén de Judá, porque así lo dicen las escrituras: << Y tu Belén de Judá, no eres la más pequeña entre los principales de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentara a mi pueblo Israel.
En consecuencia, Herodes decide entrevistarse con los personajes de Oriente, para tener mayor información y saber cómo proceder: seguramente, los invitó a su palacio, a comer y procedió a interrogarlos de una manera prudente para no despertar su suspicacia, y obteniendo mayores detalles del hecho, que se trataba de un nacimiento procedió a dejarlos partir, pidiéndoles que después de ver al niño y adorarle, le avisaran donde estaba para él mismo realizar lo mismo.
Fuera poco o mucho el peligro que corriera su reinado, la situación no merecía de ninguna forma ser tomada a la ligera, era mejor estar atentos y pendientes, para obrar con diligencia y conjurar cualquier posible brote o estallido de violencia, que desatara una guerra, ya que tratándose del Mesías, los judíos podían ser altamente peligroso, como en efecto lo demostraba toda la Historia de Israel.
Jesús nace en una casa y los magos ofrecen sus presentes.-
Los Magos se desplazan entonces de Jerusalén a Belén que está a 8 km de distancia, guiados siempre por la estrella que habían visto hasta que la misma se detiene en la casa donde estaba Jesús recién nacido.
Llegando lo adoraron, se postraron y dieron sus regalos que tenían preparados: Oro que significa la realeza, Incienso para el Mesías sacerdote y Mirra, como un preludio de lo que después iba a ser su muerte y con la cual sería embalsamado al ser bajado de la cruz.
Podemos comentar que en contra de lo que nos dice Lucas en donde los que visitan al niño recién nacido son los pastores, en esta ocasión tenemos a estos tres importantes magos, que seguramente contaban con una buena riqueza, digna de todo un rey, ya que un viaje de tal magnitud que habían realizado y los regalos que dan, nos muestran su capacidad económica.
Los regalos que ellos dan indican claramente el objetivo que el redactor ofrece “oro incienso y mirra” nos permiten pensar que son tres personas, como la tradición lo señala claramente, los nombres que normalmente conocemos; “Melchor, Gaspar y Baltazar” son varios siglos posteriores a los del relato original.
En todo caso, lo que me llama la atención en esta trama es la forma de actuar del monarca de Israel.
La verdadera personalidad de Herodes.-
Por supuesto, al convertirse el cristianismo en la primera fuerza del mundo occidental, cuando Roma lo hace la religión oficial del imperio, la reputación de Herodes se desploma de forma dramática, de un gran Rey de Israel como era catalogado hasta esos momentos a un enemigo de la humanidad, un monstro asesino que representaba todo lo negativo que era capaz de poseer un ser humano; y así siguió su memoria hasta nuestro días, en que su nombre es sinónimo de tiranía, crueldad y maldad.
Viendo que esta afirmación, la manera de pensar de casi todos los cristianos que lo tienen en ese concepto tan negativo, se hace inevitable estudiar al personaje a luz de lo que cuentan de él los historiadores contemporáneos, en especial de Falvio de Josefo que es el que mayores informes nos aporta y que lo trata en su justa dimensión, sin quitar ni agregar adornos.
Y pues si nunca se ha leído lo que hizo, resulta sorprenderte ver su accionar a favor de Israel durante su reinado; realizando una labor política y administrativa verdaderamente genial, manteniendo paz y prosperidad muy pocas veces antes vista entre los judíos que eran muy difíciles de gobernar, logrando obtener una autonomía inimaginable, ya que Israel fue un reino libre en muchos aspectos de la órbita romana.
Herodes tuvo que lidiar, atendiendo a un pueblo por demás revoltoso, que veía con gran enojo el dominio y poder de Roma, procurando que los romanos no fueran a invadir o ejercer un control directo de dominio, como iba a suceder después de la muerte de Herodes y que resulto mucho peor para los desesperados judíos.
En resumen, a pesar de que su vida particular no era ningún ejemplo digno de seguir, el gobierno de Herodes es uno de los más talentosos y exitosos que Israel pudiera tener en esas difíciles circunstancias en que el Imperio romano era absolutamente dominante, Israel obtuvo una independencia de Roma más que digna de desear, no se podía mas en esos momentos; un gobierno de más de 30 años de paz y prosperidad, donde el bienestar económico de la nación llego a unas alturas verdaderamente envidiables.
Por lo cual y a pesar de que llego a matar a una de sus esposas y varios de sus hijos, actos que tuvo que realizar porque se conspiró en su contra y no podía ser blandito ni nada que se le parezca, Herodes el Grande fue uno de los mejores reyes que Israel haya tenido en toda su Historia.
El pleito de familias reales de Israel.-
Uno de los aspectos a resaltar que fielmente se reflejan en el relato de Mateo, es el constante pleito que había entre las Casas reales de Israel; y que eran conformadas por las familias de las distintas dinastías que había tenido el país a través de su existencia y que si vemos rápidamente, se trataba de: “La Familia de David”, Los Hasmoneos o Macabeos y finalmente los Herodianos que fueron los últimos.
Cada una de estas dinastías competía a toda hora y en todo momento por el poder, tratando en esos tiempos de valerse de cualquier recurso; La familia de David era la más importante, porque había la creencia que Yavhé manifiesta, de que los descendientes de David eran los que tenían que reinar y que el Israel ideal solo podía concebirse bajo la batuta de un rey descendiente de David, el gran rey que tanto los llenó de orgullo en los grandes tiempos del Israel imperial del siglo X a.C.
En la mente de los judíos siempre existió la certidumbre de que el gobernante de Israel tendría que ser por fuerza de la dinastía de David, sin embargo, en los últimos tiempos, cuando los judíos se independizaron de los griegos, fueron los Macabeos los que lograron esa hazaña de conquistar su libertad desde la invasión de los Babilonios y como es lógico fueron ellos los que gobernaron este nuevo reino, los Macabeos o los hijos y descendientes de ellos se les conoció como los Hasmoneos.
Sin embargo, los Hasmoneos dejaron de gobernar tras la invasión de Roma, que prefirió confiar su gobierno a un idumeo, que había sido funcionario de los últimos reyes hasmoneos, Antipatro y de aquí surge la última dinastía israelita, teniendo en Herodes el Grande a su más capaz exponente, estos reyes o Tetrarcas según fuera la ocasión tenían que cooperar con Roma en política exterior.
Como se ve, desde esta perspectiva, Herodes no iba a permitir que un descendiente de David le arrebatara el trono y Jesús era claramente un descendiente de David con aspiración a convertirse Rey de Israel, aunque en el relato de Mateo haya sido un recién nacido, eso no quitaba la peligrosidad de la pretensión.
Esta circunstancia puede ser más clara a la luz de la Hisotria de Israel, en donde revoltosos y zelotes que muy probablemente eran de la familia de David, hicieron la guerra en contra de herodianos y romanos: Ezequías y Judas de Galilea fueron un par de ejemplos de esta rivalidad entre las dinastías de David y Herodiana.
Los niños sacrificados en Belén.-
Herodes había perdido la oportunidad de atrapar a Jesús o de que le señalaran quien era exactamente, esto se lo iban a informar los hombres de Oriente, pero al evadirse por instrucciones de un sueño: “Pero advertidos por Revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su País por otro camino”; ante tal contratiempo, Herodes decide que lo más seguro es eliminar al niño recién nacido, por lo cual era natural cortar por lo sano eliminando a todos los niños menores de dos años.
Al proporcionar el evangelista este dato, se puede ver el tiempo de la trama a partir del nacimiento de Jesús, desde que los magos salen de oriente, guiados por una estrella otra de las partes de análisis del relato que en esta ocasión no viene al caso, la llegada de los hombres a Jerusalén, la conmoción que causan, el encuentro que tienen con el rey, el viaje a Belén y la visita que hacen al niño a quien ofrecen presentes, se van, Herodes se da cuenta que ha sido engañado, de ahí viene la tradición que actualmente acostumbramos y la orden de matarlos, han pasado dos años.
Ciertos comentaristas antiguos han calculado en 3.000 los “santos inocentes” muertos ese día. La iglesia griega sostiene que fueron 14.000. Los cristianos sirios los elevan a 64.000.
Pero en realidad Belén era una pequeña aldea en tiempos de Jesucristo, y su población no llegaría a los 1.000 habitantes. Por lo tanto los nacimientos no podían haber sido más de 30 por año. Como la mortalidad infantil de oriente era muy elevada en esa época, es probable que sólo la mitad de los recién nacidos llegaran a los dos años, así que quedarían unos 15 niños.
A éstos 15 hay que restarle la mitad, correspondiente a las niñas, que Herodes no tendría porqué haber ordenado matar, con lo cual nos quedan unos 7 niños sobrevivientes por año. Como las criaturas muertas tenían de dos años para abajo, las víctimas debieron de haber sido unas 14.
Que dicen los historiadores contemporáneos.-
Suponiendo que los hechos que describe el evangelista Mateo son reales, entonces podríamos buscar el acontecimiento en los escritos de algún corresponsal contemporáneo, y más bien en Flavio Josefo que da muchas noticias de los hechos de Herodes; sin embargo aunque el relato parece revestir una gran importancia digna de la atención de los contemporáneos, nos encontramos con que no hay absolutamente nada de eso, ni en Josefo ni en algún otro contemporáneo, o sea que la singular historia solo aparece en Mateo.
Lo que de manera inevitable nos hace dudar, pensando que el dramático relato del capítulo II del evangelista es más bien un adorno literario, una alegoría, un esfuerzo por encontrar cosas y coincidencias con el Antiguo Testamento para ejemplificar la Mesianidad de Jesús y mas si tenemos en cuenta que el otro evangelista que narra el nacimiento de Jesús Lucas, no dice absolutamente nada de los sucesos que describe Mateo.
Sin embargo no todo es tan fácil, no podemos contentarnos con esta fácil solución, solo por esa falta de datos, podemos ver también que Herodes era perfectamente capáz de realizar un hecho de esta magnitud, sobre todo si su trono estaba en peligro, ya que como lo habíamos comentado, ejecutó una gran cantidad de parientes y amigos que conspiraron en su contra, nunca le tembló la mano; hijos y esposas fueron sacrificados.
Y si a esto le agregamos que las familias de David y la Herodiana se odiaban, pues definitivamente no tiene nada de raro lo que nos cuenta Mateo, que aunque con adornos de ángeles y la estrella se puede vislumbrar el pleito y disputa del poder, como en realidad ocurrió entre ellos en distintas ocasiones, antes y después de Jesús.
Comentario final de la Historia.-
A final de cuentas, es imposible decir si paso o no esa matanza, que solo Mateo ha narrado para la posteridad, desde mi punto de vista, quitando los elementos extraños y adornos clásicos del evangelista, veo la eterna disputa del poder entre dos familias que durante generaciones estuvieron en guerra y conflicto.
En su vida pública, aunque sea de manera tenue y como de pasada, queda bien claro que Jesús era considerado el líder natural de su generación para un alzamiento contra Roma, incluso se llega a decir que lo estaban buscando por parte del emperador Tiberio para hacerlo rey, esto es probablemente a la muerte Herodes Filipo que gobernaba la Iturrea y Traconítide y que curiosamente tenía descendencia herodiana y de David.
La identificación de Jesús como un rey de los judíos, es ya absolutamente clara al momento de su muerte, donde es juzgado condenado por Poncio Pilato, Procurador de Judea por el delito de Sedición en contra de Roma y recibiendo el castigo que se daba a los enemigos de la gran potencia, “La muerte en la Cruz”.
Todos estos razonamientos solo indican la perfecta posibilidad de que lo que nos comunica San Mateo, tenga un buen porcentaje de verdad.
Herodes en su justa dimensión.-
No quisiera terminar estas elucubraciones sin hacer hincapié en la terrible injusticia que se ha cometido en contra de uno de los reyes más capaces con los que haya contado Israel en todas sus épocas; Herodes el Grande, su nombre mismo lo dice, fue un hombre capaz, un excelente gobernante, que paso mil dificultades que siempre supero, dirigió ejércitos como un gran general en la reconquista de Judea que había sido invadida por los Partos, hasta tomar Jerusalén, brindo a los judíos toda una generación de paz y progreso que por cierto nunca le agradecieron, supo amortiguar de manera magistral, las ambiciones de los romanos que no fueran a chocar con la rebeldía y ceguera de los judíos, que siempre pensaron que podrían reconquistar su libertad.
Por lo cual creo justo reconsiderar la memoria de un hombre que tan injustamente ha tratado la Historia.






