Historia de México siglo XIX
¿TRESGUERRAS FRAILE O ARQUITETE O NINGUNO?
13 de octubre de 2021
Tú crees que de un momento a otro cambia la vida de las personas, pues bien, Imagínate si Tresguerras en su juventud se hubiera convertido en religioso.
¿Te acuerdas cómo les dije que se llamaba? ¡No! Bueno se los voy a decir otra vez pero ya es la última, Francisco Joseph Eduardo Fernández Martínez de Ibarra y ahora que les cuente un poco más de su vida, este nombre va tomando sentido.
Primero déjame platicarte que hoy nuestro amigo cumpliría 262 años de edad ya que nació el 13 de octubre de 1759 en la Alcaldía Mayor de Celaya, Guanajuato. Su padre, un español de la villa Santillana del Mar de Santander, llamado D. Francisco Fernández Tresguerras. Se fijan como el primer apellido debía ser Fernández por lo que él adopta TRESGUERRAS como cuando uno utiliza un nombre artístico. Su madre fue Doña Francisca Martínez de Ibarra al parecer según Jorge Ojeda Guevara, nacida en Celaya, pero nieta del Capitán andaluz D. Juan Martínez de Ibarra nacido en Bujalance.
Ya te fijaste, como diría la gente hoy en día: ¡Qué estrés! Vivió en medio de dos siglos, vivió en medio de dos épocas, antes y después de la independencia de nuestro país y vivió en medio de dos culturas, los españoles y los criollos y “mexicanos” con todas las ventajas y desventajas que como para muchos de nosotros esto conlleva. Es por eso quizá su controvertida manera de ser, su carácter fuerte y a veces despectivo y como dice la investigadora Marta Olivares, “de ahí que se explique en él un desagrado amargo que, sin duda, superaba con su humor siempre vitriólico.”
También nos cuenta Marta que existe una copia de la partida de bautizo donde varios Jueces, Curas y Padres certifican que lo bautizó Fr. Antonio García, que lo apadrinó D. Francisco Antonio Linares y se suma como testigo Fr. Joseph del Valle, este último personaje es a quien quizá se le debe el nombre de Joseph.
Aún siendo muy joven a nuestro amigo Tres Guerras lo quisieron hacer fraile unos curas que andaban por ahí rondando a la familia en la Alcaldía Mayor de Celaya, probablemente los que se mencionan arriba en su bautizo y se fue a viajar a la capital para tal motivo y es ahí donde él mismo se da cuenta que su verdadera vocación era el dibujo y la pintura, entonces inicia sus trabajos, dejando de lado cualquier expectativa de seguir una vida religiosa y tal vez habernos perdido la oportunidad de que no existiesen todas las obras de las que hemos hablado y las que nos faltan. Entonces hasta aquí ya sabemos que pudo ser FRAILE y que no lo quiso ser.
Empezó a ser prolífico en sus grabados y pinturas, de las cuales hay registro hasta la fecha, también le gustaba escribir y sus letras plasmadas en su libro que permaneció inédito los Ocios Literarios, han pasado a la posteridad y dan fe de su personalidad, de su pleito con el barroco de la región y sus artífices. Y esas diferencias de las que ya hemos hablado con sus colegas Tolsá y Manzo. ¡A qué muchacho este Francisco Joseph!, salió todo un artista polifacético, productivo y medio problemático. Entendemos pues que fue inquieto, muy chambeador y también tocaba la flauta caminando seguido de su fiel perro y escribió un poco de música por si algo faltaba.
Sobre el cuestionamiento de su afiliación con la Real Academia de San Carlos de la Nueva España, consta que el 29 de octubre de 1794 solicitó licencia para ejercer la arquitectura y en enero del siguiente año la Junta de la Academia lo condiciona a presentar un “examen consistente en formar los diseños de un retablo”. Tres Guerras dice que sí cumplió con la prueba y la historiadora dice que no hay registro alguno posterior a esas fechas. Por lo anterior, no se ha podido verificar que haya obtenido el grado académico junto con la licencia para dirigir obras de arquitectura. Así que les prometo que sobre ese tema seguiremos investigando.
Pero a nuestro amigo TRESGUERRAS le tiene sin cuidado las autorizaciones y se refiere con sorna y desdén ante ellas diciendo: “(…) en lo de arquitecto, estimulado de que cualquiera lo es con sólo quererlo ser”. Se refiere a que uno se comporte y hable como tal aprendiendo “gerga” de la profesión y diciéndola ante personajes de importancia y gente que no la entienda, alabar algunas obras y echar por tierra otras “(…) abrogarse mil aciertos y decidir magisterialmente y hételo ya Arquitete hecho y derecho.” Con esto vemos lo que comentaba yo al principio respecto al carácter del artista.
Lo que sí queda muy claro es que fue autodidacta y así lo reconoce en 1822 Joel R. Poisett Ministro de los Estados Unidos en su libro Notas sobre México. Fue arquitecto representante de un neoclásico que reacciona contra el churrigueresco, es decir va en contra de un arte recargado en ornato y color y a favor de regresar a las formas y clásicas y la pureza de la línea. Fue buen artista y muy emprendedor.
Escribe Payno que en la época de su muerte cuando asolaba la epidemia de cólera morbus, que días antes de morir Tresguerras pone en orden sus asuntos “(…) y la víspera salió precipitadamente de su casa, para arreglar a los pies de un confesor la cuenta pendiente entre su conciencia y Dios. Un amigo que lo encontró en la calle le detuvo y le dijo:
-¿Dónde va usted tan precipitado, amigo mío?
-¿Buena pregunta, le contestó con calma Tresguerras; la muerte persigue con furor tremendo a los pobres mortales, y en cuanto a mí, pocas horas me quedan de existencia en este mundo.
-¡Bah! Le replicó el amigo. Aún está usted muy robusto y bueno y sano. Dígame usted ¿de dónde le ha venido esta idea?
-Amigo, no queda mucho tiempo para platicar con usted. ¡Adiós!
Tresguerras se alejó, dejando al curioso con la palabra en la boca. (…)”. Al día siguiente murió y como su colega Tolsá había muerto ya en 1816, se cierra el ciclo de la arquitectura virreinal que según Manuel Romero de Terreros “comenzó ruda y tosca, siguió brillante y recargada, terminó sencilla y correcta y apareció siempre fuerte y robusta como la viril raza conquistadora que la produjo”

Descanse en paz Tresguerras en su mausoleo (que soy partidario que debería estar abierto al público) y de día sentado bajo la réplica del arco de la fuente de Neptuno de la cual hablamos anteriormente. Todavía tenemos mucho de qué hablar de este gran personaje, la siguiente les voy a contar a dónde y cómo llevó el neoclásico a Querétaro.
Y bueno si Tresguerras dice que es Arquitecto y que le tienen sin cuidado la Real Academia de San Carlos y sus autorizaciones, pues quien soy yo para juzgar y por méritos propios para un servidor le reconoceré siempre como mi colega ARQUITECTO o como decía él con cierta sorna: Arquitete.
Texto: Arq. Héctor Arvizu Mancera
Imagen en blanco y negro: Fototeca Manuel Toussaint del Instituto de Investigaciones Estéticas.

